martes, 27 de julio de 2010

Para escoger un buen libro


El proverbio americano dice: You can’t judge a book by its cover. Que en nuestro repertorio quiere decir “Caras vemos, corazones no sabemos”, o en este caso, “portadas vemos, inicio, trama y desenlace no sabemos”
No, no puedes juzgar a un libro con tan solo observar su cubierta, pero podemos crear un pequeño listado de elementos a considerar cuando desee comprar un libro que lo haga pasar un rato agradable.


1. Compre libros usados. Si no es una persona rupofóbica (sí, existe un miedo al polvo), acérquese a esos vendedores de libros que se establecen en los tianguis culturales. Ellos en veces son una fuente de conocimiento literario pues, usualmente, están vendiendo los libros que ellos ya leyeron. Ellos sabrán decirle mejor que nadie cual libro tiene los que busca o de qué trata el ejemplar que con ansias le quieren vender.

2. Acérquese al librero. No siempre se trata de una persona que toma su libro para cobrarlo como si fuera cualquier producto. Muchas veces son empleados que llevan varios años en su puesto y que saben guiarlo no solo entre los estantes, sino entre las lecturas que ellos mismos han hecho.

3. Escoja al premiado. Los libros ganadores de premios literarios, pasaron por un proceso de selección largo. Decenas de obras pasaron por los ojos selectivos de críticos literarios, editores y escritores de reconocido prestigio que supieron reconocer la calidad de la obra merecedora de ser presentada ante el público. Estos libros, rara vez decepcionan.

4. Los buenos libros no son caros. Al contrario son más baratos de lo que cree. Pues los buenos libros son los que han sido reimpresos una y otra vez dado a la popularidad entre el público. Cheque la entreportada, ¿Cuántas veces han sido reimpreso? ¿Desde qué año nos viene acompañando en este viaje? ¿Desde que año se dejó de publicar?

5. Si sale en película ¿es buen libro? En mi opinión, puede que no sea un clásico instantáneo, merecedor del premio Nobel de literatura, pero se le ha encontrado algo que resulta lo suficiente interesante para ser presentado en la pantalla.
Escuché una vez a una mujer decir que Harry Potter no era literatura seria dado a que había sido hecho película. Sinceramente es una buena lectura que cumple su objetivo lúdico con una trama bien estructurada. El hecho de que se haya utilizado para hacerlo película no le quita valor al libro. Créame, los efectos especiales de cien computadoras, cientos de vestuarios y escenografías, actuaciones de decenas de actores y extras, y las miles de personas que trabajan en una película jamás logrará superar la creatividad e imaginación del autor que de manera solitaria logró abrirnos las puertas a un mundo completamente nuevo. Lo que se ve en la pantalla es tan solo la marca de agua de la vibrante tinta utilizada por el escritor.

6. “El gusto se rompe en géneros” Aunque podría hacer un largo listado de libros clásicos, contemporáneos y tan calientitos como pan salido del horno, solo a través de la lectura libre y sin prejuicios se puede crear una biblioteca o colección de un género propio.
Lea todo, visite a las bibliotecas, salas de lectura y colecciones de amigos lectores.
Que no le de miedo llevarse dos o tres libros a casa para hojear o igual para que tan solo visiten la casa. Haga del libro un elemento cotidiano y de la lectura una actividad continua.
Sí, definitivamente no puedes juzgar a un libro por su cubierta, pero, tal vez si a un lector por sus lecturas, así que lea mucho y sea agraciado con un vocabulario más pleno, y una imaginación exquisita.

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