sábado, 1 de diciembre de 2012

Pastel de chocolate

En ciertas ocasiones puedes ver el futuro. Alcanzas a ver una piedra frente una persona y sabes que se va a caer. Ves un colibrí zumbando frente a una flor y sabes que tomará su néctar. Cuentas un chiste y sabes qué tan larga, aguda, gruesa o fuerte va a ser la risa de la persona a la que se lo cuentas.

No obstante algunas veces nuestra visión va más allá de un micro-suceso. Tiene forma de casa, de hijo, de premio con público. Se van vinculando en el transcurso de nuestra vida pequeños sucesos que inconscientemente empiezan a girar nuestra vista, nuestros recuerdos y percepción del mundo hacia algo más allá de lo presentemente palpable, como ese pastel de chocolate que ya saboreamos cuando aún se encuentra en el horno y del que solo percibimos su aroma o sus restos en las aspas de la mezcladora. Sabemos con convicción y con una seguridad nostradámica que se transformará en corto o largo tiempo en algo sólido, algo físicamente palpable.

Desde hace tiempo he tenido una visión futurista sobre la promoción de la lectura en Tijuana. Lo veo desde mi perspectiva promotora, lo vislumbro desde el ruido de mis compañeros mediadores de lectura, desde los logros y fracasos de los emprendedores culturales (aunque no existen fracasos culturales si logras transformar la visión de mundo de una persona mientras el programa está en pie). Alcanzo a ver hoy, gracias a lo aprendido por experiencia propia y recopilada, esa piedra lejana en el camino y ese néctar de flor frente a mí.

¿Y cuál es esta visión preguntarás?

Es una visión buena, pero solo si se prepara con anticipación, solo si se estructuran y desarrollan las acciones necesarias para que la promoción lectora pueda crecer sobre cimientos sólidos y duraderos. Que no queden cabos sueltos, o acciones vagas y sin objetivo. Solo así percibo se logrará llegar a un reconocimiento de la calidad de la promoción de la lectura en la frontera Bajacaliforniana. Si este no es el caso solo estamos dando patadas de ahogado, y peor aún, de ahogados constantes.

Decido entonces intentar transformar el espacio de blog de PROLETI en algo más sólido. Un espacio físico en la región que se dedique no solo a la promoción de la palabra, sino también al estudio y la creación de palabras nuevas y espacios de convivencia literaria para todas las edades.

No hablo con esperanza de que tenga larga vida, hablo con convicción de que así será solo si estructuro y formo y lucho para que el programa y el espacio continúe para personas que tal vez aun no nacen y tal vez jamás conoceré.

Ya lo saboreo.
Esta rico este pastel de chocolate.

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